SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

      Nadie sabe a ciencia cierta cuándo, aunque ya empieza a haber indicios de cómo. La despenalización en Argentina huele a tramite con gags de comedia. Los primeros personajes ya salieron a escena y el guión comienza a mostrarnos su desnudo. De un lado el gobierno, acosado por el fracaso de unas políticas heredadas y un narcotráfico en aumento. Del otro lado… del otro lado los otros, asociaciones y organismos resabio de la década menemista, y las políticas norteamericanas de los 80. Y en el medio los perejiles, que fumando esperamos el resultado de una trama que tambalea constantemente entre la conspiración y el absurdo. La planta, por ahora, espía detrás del telón.
      Las paradojas se perfilan como el hilo de este drama cotidiano. La teoría de la punta del ovillo, esa que aseguraba que persiguiendo al consumidor se iba a llegar a los grandes narcos, comienza a mostrar sus facetas más delirantes. Porque el fracaso absoluto de las políticas prohibicionistas tiene raíces en cuestiones tan perversas como disparatadas. Intentar evitar que alguien consuma alguna sustancia o cultive una planta es algo tan prepotente como irrealizable. Negarle a alguien el derecho a elegir lo que consume y a autoabastecerse mediante el cultivo, significa incluso subestimar su capacidad de superar las falencias del propio Estado a la hora de resguardar su seguridad y asegurar la calidad de un consumo cuya libertad, a esta altura, no debería ponerse en duda.
      Pero a la par que la planta reclama escena, los perejiles cobramos cada vez más protagonismo. Porque la ofensiva reaccionaria luego de las declaraciones de Anibal Fernández no se podía quedar en meros operativos, allanamientos o secuetros de adorno. Hacía falta mostrar que todavía hay perejiles, y que todavía se los sigue persiguiendo. Y paradojicamente, el primer pato de la boda, casi por determinación del destino, fue Pity, el mismo que desde hace años viene pidiendo que la marihuana se venda en las verdulerías. Dicen que no se puede matar a un genio porque se lo convierte en mártir. Por eso bastaron seis gramos, algunas horas de detención y la prensa relamiéndose durante una semana. También dicen que a veces es mejor pedir perdón que pedir permiso. La normalización del consumo se viene dando de hecho: Hoy somos el país más fumón del continente. Pero todavía seguimos viviendo del paraguayo. La reforma agraria arrancará cuando con la sustitución de importaciones. ¿Que esperamos para hacer de Argentina el Jardín de América? 

 

Texto extraído de la revista THC – Agosto 2007

Hubo tiempos de guerras, tiempos de paz,
hubo tiempo en que era ilegal.
Pero hermano nuestra mente cambió,
y hoy no podemos seguir con esta tradición.
Son tiempos de cambio y el tiempo al mismo tiempo cambio.
Si hasta la terrible ley seca cayó.

Legalícenla.

Vos tenés conciencia de saber,
que está bien y que está mal
la policía debe llevarte si robás o asesinás,
pero no entiendo por qué no estoy en libertad,
sólo por fumar la hierba de la paz.

Legalícenla.

Si mis cigarros tienen otro relleno por qué me miras mal.
Si de la tierra crece hierba santa,
por qué no la puedo fumar.
Pagamos precios y riesgos muy caros para conseguir,
lo que la naturaleza nos dá nadie nos debería prohibir.
Yo canto esto para que me escuchen y se den cuenta
que hay mucha gente que no quiere estar presa por fumar hierba.
Somos una nueva raza, una nueva generación pongamos fín a esta tradición.

Legalícenla.

descargar: VIEJAS LOCAS – LEGALIZENLA