Ya no hay discusión científica acerca de las dramáticas consecuencias del cambio climático global que ya está soportando el mundo (con islas que se hunden, huracanes que destrozan, glaciares que se deshielan, y ecosistemas que desaparecen). Y en los modelos más desarrollados y probados del mundo -compuestos de complejísimas ecuaciones matemáticas- coinciden en pronosticar un panorama desolador para los próximos 50 años.

EL ESCENARIO

Hay una vieja discusión acerca de las cuales debe ser las responsabilidades a asumir por los países. Se supone que los países desarrollados tienen una responsabilidad histórica: durante décadas perforaron la atmósfera (y claro: lo siguen haciendo). pero igual de cierto es que los países en vía de desarrollo ya contribuyendo al calentamiento con la misma potencia q los grandes. Ese salto  acrobático asombroso tiene un protagonista principal que es el enorme crecimiento de China, acompañando de cerca por los papeles estelares que da Brasil, india e Indonesia. seguidos de lejos por países con economías mas pequeñas pero que en los últimos años se mostraron pujantes.
Ese dato real, estirado, deformado y manipulado es el centro de la argumentación de los Estados Unidos para no asumir compromisos, no firmar el protocolo de Kyoto, no avanzar hacia ningún tipo de acuerdo, y, al fin, en lo concreto, no empezar a bajar sus emisiones de(que se calcula que representan el 30% del total, que son cruciales a la hora de pensar en una solución urgente).
Estados Unidos participa de las reuniones como país miembro de la convención del cambio climático. Y de allí defiende su posición con artillería pesada: que si ellos bajan las emisiones y china no, habrá competencia desleal en muchas áreas. La última cumbre del clima terminó hace poco, hacia fines de diciembre de 2007. Durante dos semanas de disputas entre los 189 países pusieron al borde del fracaso el objetivo de la reunión. A última hora, antes del cierre, dos novedades le dieron un golpe de volante al camino hacia el fracaso (que a esta altura se parecía mucho mas a un callejón sin salida). Estados Unidos aceptó reducir sus emisiones de gases dentro de un acuerdo de la ONU y los países en desarrollo entre ellos, China, India, Brasil e Indonesia, prometieron limitar sus contribuciones a la contaminación de manera voluntaria. La Unión Europea aceptó -a regañadientes- que no se incluyera el rango de reducción que se busca obtener: de entre un 25 y un 40 por ciento en 2020. Respecto a 1999.
Juan Carlos Villalonga, Director Político de Greempeace Argentina explica: "El principal país emisor está fuera de juego con cual daña el acuerdo, no mortalmente pero lo daña y le hace perder importancia. Pero siempre se pensó que había que seguir apostando al acuerdo, y que algún día las circunstancias iban a hacer que EEUU se pliegue. Estados Unidos tampoco baila solo: los países exportadores de petróleo defienden su principal cliente).
Pero ojo!, dos ultimas informaciones alientan a los que pronostican que el gigante tarde o temprano asumirá compromisos. Varios estados norteamericanos, entre ellos la influyente California, estipularon últimamente metas de reducciones de gases de efecto invernadero. Y Australia, el otro país que nunca ratificó el Protocolo, acaba de abandonar a su aliado.

EL ESCENARIO LOCAL

Vicente Barros, experto argentino en cambio climático, le da también a la Argentina -que ya sufre serias consecuencias – un lugar en el entreverado tablero de negociaciones internacionales. "Si uno mide las emisiones promedio por habitante, Argentina está por encima de Brasil, China e India. Si ellos adquieren compromisos para bajar sus emisiones es probable que no permitan que países con mayores emisiones por habitante no hagan lo mismo".
Leonardo Osvaldo Girardín es economista, dirige el programa de medio Ambiente y Desarrollo de la prestigiosa Fundación Bariloche. Participó de forma activa en la ultima comunicación de Argentina sobre el clima y sostiene que es inadmisible no tomar medidas. " Hay que saber que por más que la Argentina no haga todos los deberes va a sufrir el cambio climático. Vamos a tener que dedicar recursos para tratar de reducir los impactos tanto sobre la gente, como sobre los ecosistemas, y los sistemas socioeconómicos". "Con eficiencia energética no solo podes emitir menos gases, sino que sos menos vulnerable porque también demandás menos". ¿Como va a afectar a los sistemas económicos? "Lo que se ve en los modelos climáticos es que las precipitaciones van a seguir aumentando, aunque no mucho más de lo que ya aumentó. Pero la temperatura puede aumentar significativamente. Eso va a implicar cambios importantes, y lugares que históricamente tuvieron inviernos secos, ahora van a tener inviernos muy secos. En el chaco donde en el invierno no llueve, si hace más calor se va a evaporar mas rápido la humedad del suelo. En la zona de los oasis andinos, donde se practica la agricultura con riego que es una actividad fundamental en Mendoza y San Juan, la disponibilidad de agua superficial tiene como origen, prácticamente único, el deshielo. Y en San Juan, La Rioja y Catamarca hay actividades intensivas en el uso del agua, como las minera, que va a extremar el estrés hídrico.
Oscar Belestra, el ejecutivo argentino de Vestas, la compañía más importante del mundo de energía eólica, propone un primer paso: "¿Cuales son las dificultades? Están las leyes pero el subsidio es a las energías convencionales, al revés de todo el mundo, no hace rentable invertir en generación limpia".

www.greenpeace.org.ar  —  www.fundaciónbariloche.org.ar  —  www.cima.uba.ar