Entonces, Almitra habló otra vez: –¿Que nos dirás sobre las relaciones, Maestro?

Y él respondió diciendo:

(…) Nacieron Juntos y juntos estarán.

Estarán juntos cuando las alas blancas de la muerte esparzan sus vidas.

Pero dejen que haya espacios en su cercanía.

Y dejen que los vientos del cielo bailen entre ustedes.

Ámense el uno al otro, pero no hagan del amor una atadura.

Que sea, más bien, un mar en movimiento entre las playas de sus almas.

Llenen uno al otro sus copas, pero no beban de una sola copa.

Den el uno al otro de su pan, pero no coman de la misma rebanada.

Canten y bailen juntos y estén alegres, pero que cada uno de ustedes sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están solas, aunque se estremecen con la misma música.

Den su corazón, pero no para que su compañero lo tenga. Porque sólo la mano de la vida puede contener los corazones.

Y estén juntos pero no demasiado juntos.

Porque los pilares del templo están separados el uno del otro.

Y, ni el roble  crece bajo la sombra del ciprés,

ni el ciprés  bajo la sombra del roble.

 

pva,N